BIENVENIDO A COCINA Y VINO!

¿Cómo enseñar a cocinar a los niños?

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Muchos adultos jóvenes desearían haber aprendido a cocinar el día que se ven viviendo solos y hartos de comida rápida o de dejar el dinero del mes en restaurantes. Hazle un gran favor a tus niños enseñándoles al menos nociones de cocina acordes a su edad, un apredizaje que les dará una vida más feliz.

Lo primero que debe quedar claro cuando un pequeño es sentirlo bienvenido en la cocina, y es que este es un lugar con riesgos, donde hay que ser cuidadoso, pero en el cual debe sentirse a gusto. Mejor comienza con preparaciones que no requieran fuego ni un cuchillo demasiado afilado. Un niño de menos de diez es perfectamente capaz de hacer sándwiches, cereal con leche, bebidas achocolatadas y ensaladas de fruta. 

Mientras cocinan en familia, puedes ir reforzándole sus lecciones de matemática al pedirle que cuenta, mide, divida recetas o saque cuentas sencillas; además, puedes hablarle de cultura general partiendo de los ingredientes y países de dónde vienen o de cómo surgieron algunos platos. Además, animándole a leer las recetas o las etiquetas, puedes chequear cómo van sus habilidades lectoras.

Mientras se hacen más diestros y crecen, también debes enseñarles lo básico de seguridad alimentaria: lavarse siempre las manos al cocinar, así como antes y después de comer es vital, además, cosas como dónde guardar la comida, revisar las fechas de vencimiento, no tocar carne o pollo crudo y luego tocar otro alimento, o la importancia de dejar todo bien tapado y la cocina limpia, son lecciones clave que un pequeño está en condición de comprender.

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Para los chicos que han crecido un poquito, es hora de descubrir el fuego; eso sí, con supervisión de un adulto. A los once o doce, aprende a hacer cosas como panquecas, galletitas o arepas no solo es sencillo, puede ser divertido si se hace de ello una ocasión feliz. Aquellos que demuestran aptitud, pueden aprender recetas más complicadas, aunque por lo general, es mejor evitar que trabajen prendiendo el horno, o con fritura o con ollas de agua hirviendo (peor si son pesadas) ya que el riesgo de quemarse es mayor. En cambio, saltear, cocinar a la plancha o usar el microondas es más sencillo.

Darles la oportunidad de ayudar en la preparación de algunas comidas puede parecerles fastidioso, pero cuando tengan 21 y su nevera esté llena de deliverys viejos, habrán deseado saberse recetas. Mótivalos a preparar las ensaladas, montar un arroz o incluso hacer un postre.  

Es muy buena idea que de vez en cuando te acompañen a hacer mercado, pues es una ocasión excelente para enseñarles a escoger lo mejor, a ahorrar y llevar alimentos sanos y frescos. Cuando quieran meter algo en el carrito, pregúntales por qué escogen eso y así puedes aprovechar para darles un tip o dos de nutrición sin convertirlo en un sermón.

A los trece o catorce, ya son capaces de hacer una comida completa por sí solos (claro, tendría que ser un prodigio para hacer un pato a la naranja) así que conviértete un día en su ayudante y déjale ser el "chef ejecutivo" de la casa para un almuerzo o cena de fin de semana, así podrás supervisar pero fomentarle la creatividad y el gusto por preparar distintos platos. Inscribirlos en un curso corto es una buena forma de expandir su aprendizaje, incluso, los adolescentes pueden participar en algunos cursos de adultos, lo cual es una gran actividad madre (o padre) e hijos, algo que a esa edad suele no abundar. 

Así, cuando tu joven hijo o hija cumpla sus dieciocho, ya sea que vaya a la universidad, a trabajar o a convertirse en estrella de cine; podrás estar tranquilo en el departamento de qué van a comer (o al menos, un poco menos preocupado).

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@Cocinayvino

Receta de Pata e grillo, paso a paso de este plato larense