
En los países desarrollados se tira al cabo del año 200 millones de toneladas de alimentos cocinados y que después no se comen. Lo dramático de esta cifra es que con esta cantidad se podrían alimentar 1.000 millones de personas en el mundo. Los alimentos se desperdician en toda la cadena: en Europa, se tira a la basura entre el 20% y el 40% de las frutas y verduras que se producen antes de llegar a las tiendas y cada ciudadano se deshace al año de entre 95 y 110 kilos de comida apta para su consumo. De hecho, según un estudio de la UE el 45% del despilfarro de comida proviene de los hogares.
LO QUE PENSAMOS QUE TIRAMOS
¿Somos realmente conscientes de la cantidad de alimentos que destinamos al cubo de la basura? Solo el 11% de los encuestados reconoce que suele tirar comida a la basura, el 89% restante asegura que intenta conservarlos en el frigorífico o congelados, aunque entre ellos hay quienes confiesan que, al final, acaban por tirarlos (el 2% de ellos así lo reconoce).
En este sentido, se enumeraron doce tipos de alimentos para detectar la percepción que tienen los entrevistados castellanos sobre la cantidad que tiran de los mismos. Consideran que apenas se tira nada, una creencia extensible a todos los grupos, excepto a las frutas y verduras. Es más, quienes sí reconocen deshacerse de los alimentos lo hacen, de forma mayoritaria, con la idea de que es en poca cantidad. En cifras, la mayor proporción de desechos se concentra en las frutas y verduras (el 60% de los aragoneses entrevistados reconoce tirarlas); los cereales, productos de panadería y pastelería, y los huevos (un 30%, respectivamente); y carnes y embutidos (un 18%, respectivamente). Para todos los demás grupos de alimentos, el porcentaje de los entrevistados que admiten tirar algo es inferior al 16%.
CONFUSION ENTRE FECHA DE CADUCIDAD Y DE CONSUMO PREFERENTE
La fecha de caducidad indica en qué momento deja el producto de ser seguro para el consumo alimentario. La de consumo preferente señala en qué momento deja el productor de garantizar que sus cualidades organolépticas estén intactas, sin que ello suponga un riesgo para la salud. ¿Distinguen los consumidores aragoneses ambos conceptos? Para averiguarlo, se preguntó a los responsables de los alimentos de los hogares aragoneses sobre estas dos fechas, incluyendo en las opciones de respuesta el significado correcto de cada una y un tercero –falso- que también está extendido en la opinión pública.
Se comprobó así que solo un 6% de los entrevistados atribuye a ambos conceptos un significado falso. Sin embargo, casi tres de cada diez los confunde. Por un lado, un 34% cree que la fecha de caducidad quiere decir que a partir de esa fecha el alimento ya no conserva sus cualidades específicas pero que es seguro comerlo, un error que puede repercutir en consumir alimentos en mal estado. Y por el otro lado, otro 21% de los hogares analizados en Aragón opina que la fecha de consumo preferente significa que a partir de esa fecha no es del todo seguro comer ese producto, una creencia que puede provocar que gran cantidad de alimentos perfectamente válidos para el consumo vayan a parar al cubo de la basura.
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