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Rubén Santiago es un cocinero venezolano que se fue a la isla de Margarita solo por una semana, ya lleva ahí 43 años.

La casa de Rubén, es el nombre de su restaurante que ya cuenta con 33 años, lugar que hasta el día de hoy aun posee el 70% de la carta del día que se inicio.

A los 69 años, con una propuesta de libros El Nacional, celebró el bautizo de su libro “La vuelta a la isla en 80 platos”.

En este libro Rubén Santiago comparte las recetas que bajo ese mismo nombre comenzó a editar en 1976, pero que ha ido renovando y alimentando.

En su primera edixión el prólogo está escrito por Sumito Estévez, y reza así:

Le he escuchado a más de una persona decir que el Pastel de Chucho no es un invento de Rubén Santiago, y cada vez que lo escucho me alegro aún más por este cocinero que admiro tanto. Pocos, muy poco cocineros del mundo pueden sentirse en vida ligados a un plato popular.

De los cocineros –y su efímero andar- queda la palabra “legado” como fe de vida habida y gozada, pero rara vez un plato. De allí que el hecho de que alguien niegue la voz mayoritaria que afirma que Rubén fue el primero en convertir el popular Cuajao Oriental de Chucho en un pastel, ya es bastante impresionante.

Muchas personas pueden recordar como sus madres mezclaban huevo con guiso de Chucho en casa, ninguna puede afirmar que antes de 1988) año de la primera publicación de la receta del restaurante de Rubén), se hiciera a modo del pastel gratinado con queso.

Hoy el pastel de Chucho es prácticamente parte fundamental de la marca país, y probablemente el plato popular más versionado por la novel camada de cocinero, que buscan conformar un movimiento de alta cocina desde nuestros cimientos. En sus manos, lectoras y lectores, se abren a partir de ahora sofritos que son voces. Las voces de Dorina , Chica Guerra, Chona y Cachicato

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