Torreznos Madrid

Hace más de 50 años que Madrid no ve los torreznos como antes. Las rústicas tiras de tocino fritas o salteadas, muy típicas de algunos pueblos de la provincia, llegaron al barrio Salamanca, en el corazón de la ciudad, junto con los grandes compositores europeos de la música clásica, de la mano de José Luis Blázquez, en 1956. Y no se han ido, por el contrario, el proyecto ha crecido.

Se trata del Bar Blázquez Los Torreznos, que en la actualidad tiene tres sucursales en la capital española. Su historia comienza con el establecimiento de la calle de Goya, un negocio familiar que José Luis fue forjando con humildad y sencillez, pero con mucho arte.

Con el paso del tiempo, el emprendimiento se convirtió en lugar favorito de los amantes de la tradición provinciana madrileña, y el local pasó de padre a hijos. Hoy lo regentan dos hermanos: José Luis Blázquez hijo y Alberto Blázquez.

Schubert, Mozart y tocino

Los que pasan por allí suelen salir con la misma impresión. Los famosos torreznos se pueden encontrar, muy bien elaborados al estilo de Castilla, en el único restaurante de tapas especializado en este producto, donde además los aderezan con música clásica.

De fondo suena la Sinfonía 1 o la 2 del vienés Franz Schubert, o se escucha el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. La música le da un toque clásico y moderno al bar de siempre, gracias a que su dueño es un aficionado al arte, el teatro y los géneros académicos.

En el menú, además de los platos, escriben la música que va a sonar cada día. Y de vez en cuando también se puede apreciar algún show corto de teatro en cualquiera de las sedes: Goya, Alonso Cano y López de Hoyos.

Jugoso y crujiente

En un ambiente desenfadado, de buen trato y de comida casera, Los Torreznos marcan la pauta de las tapas y platos del tocino dorado y recién salido de la sartén o del horno, de acuerdo con el gusto del comensal. El secreto, jugoso por dentro con una corteza crujiente. Se acompaña con una cerveza fría, y suele comerse como tapa o guarnición.

También se sirven patatas revolconas, mejillones tigre, croquetas caseras y chorizo a la olla. Los más solicitados de una carta sencilla pero hecha con la afabilidad del hogar, para degustar, escuchar y repetir.

 

@patifini

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