Vespertine, el restaurante de los cinco sentidos

Ubicado en Los Ángeles, fue inaugurado en 2017 por el chef estadounidense Jordan Kahn, en colaboración con el arquitecto Eric Owen. Todo ha sido planeado para estimular mucho más que las papilas gustativas. Desde las vajillas de piedra volcánica hasta los delantales de los cocineros, confeccionados en un telar utilizado para las prendas de los samuráis. Vespertine indica que su intención es hacer disfrutar al máximo la estadía de sus comensales.

Kahn dice que se sintió inspirado a abrir el lugar cuando descubrió un extraño edificio de vidrio en el oeste de Los Ángeles con una estructura de metal oxidada que se ha conocido como “The Waffle”.

Actualmente, el establecimiento ocupa el primer lugar de la prestigiosa lista del crítico gastronómico Jonathan Gold, ganador del Premio Pulitzer. Esta ambiciosa propuesta quiere cambiar el curso de los restaurantes modernos, asegura el cocinero. El chef agrega que sus platos han sido influenciados por la decoración y el ambiente, no al revés.

Vespertine, el restaurante de los cinco sentidos
Chef Jordan Kahn

Cuatro pasos en Vespertine

Kahn explica cómo es la experiencia en el establecimiento de la siguiente manera. Comienza con la bienvenida en un jardín medio-Bauhaus, donde a los clientes se les ofrece una copa de champán. Luego el chef saluda a los comensales y de inmediato son llevados a un salón al aire libre que se encuentra en el último piso, donde se disfruta de una maravillosa vista y música agradable.

Allí, los comensales toman el aperitivo, una bebida espumosa preparada con espinas de pino californiano y cubierta con una flor exótica, chips de algas marinas y una galleta de cebolla quemada y grosella negra.

Una vez en el comedor, los huéspedes prueban 15 platos. Cada uno está inspirado en la gastronomía molecular del chef español Ferran Adrià. El menú incluye vieiras con médula y rodajas de espárragos blancos y un arroz con leche acompañado con huevos de trucha y pétalos de girasol.

Vespertine, el restaurante de los cinco sentidos

El postre consiste en malvaviscos rociados con crema de alforfón, brotes de jazmín, ruibarbo y confit de zanahoria con salsa de grosella negra. Todo es regado con vinos biodinámicos o cocteles de kombucha.

Calidad a la hora de atender

El sitio se enorgullece de prestar especial atención a cada comensal. Tanto así que el menú es adaptado para quienes son alérgicos a algún producto. Asimismo, el chef pide a los camareros que detallen a cada uno de sus clientes para poder brindarles un mejor servicio.

Es por esa calidad integral, argumentan sus voceros, que pueden hacer disfrutar los cinco sentidos. En el caso de la vista, lo lograrían con cada detalle arquitectónico del lugar. Lo auditivo, gracias a la escogida música de ambiente. El olfato y las papilas gustativas son complacidos por el exquisito sabor de cada plato. Lo táctil por la textura de las comidas, además de la vajilla de piedra volcánica.

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