campos de té de shizuoka

Decir que los campos de té en Shizuoka enamoran sería minusvalorar su espléndida orografía. Y es que estas plantaciones japonesas parecen salidas del lienzo de un gran pintor. Hermosas laderas meticulosamente ordenadas y pintadas de verde vegetación se conjugan con una vista especial al imponente Monte Fuji, convirtiéndose así en uno de los destinos imperdibles para los amantes del té.

Shizuoka destaca por sus paisajes marcados por las plantaciones de té  que cubren las colinas de sus alrededores. Gracias a su orografía, los campos de té en Shizuoka producen las mejores variedades de uulongchá, houjichá, sencha, gyouro, kabusechá, genmaichá, bancha, kukichá y matcha. Esta última variedad es estandarte de la región nipona.

La cosecha en los campos de té en Shizuoka

La planta del té—la Camelia Sinensis—se adapta rápidamente a la geografía, a las diferencias de terreno y al clima existentes. El resultado de ello son distintas varietales del té, cada una de ellas con diferentes cualidades organolépticas. Dichas características también dependen del cultivo y de la cosecha final.

En Shizuoka la calidad de sus tés está dada tanto por sus suelos, la altitud y las condiciones climáticas, como por los métodos de cosecha que emplean. Por ejemplo, aquellos llamados “tés de sombra”, como el kabusecha o el matcha, que son cubiertos con una tela negra entre  14 y 20 días antes de su cosecha. De esta forma la planta entra en un estado de penumbra, lo que hace que la hoja reciba una menor cantidad de luz y crezca más despacio. El resultado es una mayor carga de aminoácidos, con muy pocos taninos; además,  este proceso realza su sabor dulce natural, el apreciado umami.

campos de té shizuoka
Vista al mar desde los campos de té

Las cosechas en los campos de té se producen tres veces al año. La primera a finales de abril y principios de mayo y ahí se consiguen los llamados Shincha o té nuevos, sinónimo de máxima calidad. A fin de preservar la calidad de estos tés, la cosecha se hace a mano, tal y como se llevaba a cabo antiguamente. La segunda cosecha se produce a principios de julio y la última a principios de octubre. Ambas se hacen con un método de recolección industrializado.

Los tés cosechados en Shizuoka suelen caracterizarse por sus sabores más potentes y astringentes en boca. En nariz se muestran fragantes y embriagadores.

Un museo para venerar el té

La cultura del té en Shizuoka traspasa las fronteras de sus campos. En la ciudad de Shimada se encuentra el museo Ocha-no-Sato. En este santuario se vincula al budismo zen con el ritual del té.

Respetando el espíritu del té, a la llegada se les ofrece a los visitantes una taza, antes de entrar en la exposición. El museo presenta a los visitantes la cultura, las costumbres, la industria y los beneficios del té en Japón y todo el mundo. Allí también pueden degustarse tanto té locales como de otros países.

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Ceremonia del té japonés

El lugar cuenta con hermosos jardines donde se pueden degustar las infusiones. Además, posee salas especiales para la tradicional ceremonia del té japonés. También se puede probar la cocina local con ingredientes frescos de la región en el restaurante adjunto.

Los visitantes no solo disfrutan del mejor té verde sino que, además, viven la experiencia de producir su propio polvo matcha a partir de hojas de té. Para culminar la visita con broche oro, está la vista que ofrece la terraza del museo. Desde allí se puede admirar el Monte Fuji dominando los campos de té de Shizuoka que lo rodean.

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