Pão de queijo

Una preparación icónica y tradicional del gigante país sudamericano, el pan o pão de queijo goza de gran popularidad en las tierras de Brasil y es una muestra de su historia y evolución a través de la panadería.

Sus orígenes se remontan a las épocas de la Colonia, cuando los esclavos debían buscar maneras de prepararse alimentos para subsistir y descubrieron que la yuca, o mandioca, servía para elaborar una versión del pan tradicional. En primera instancia, no llevaba ningún tipo de relleno o acompañantes.

Con el paso de los años, los esclavos tuvieron acceso a otros ingredientes que enriquecieron la receta. El queso finalmente fue el elemento que más gustó en la sociedad, y se convirtió así en una representación de su identidad.

Es sumamente fácil de hacer en el hogar, con excelentes ingredientes que resultan en un rico pan relleno.

Pão de queijo

Pão de queijo

Ingredientes

  • 4 tazas de harina de tapioca (harina de yuca)
  • 1¼ tazas de leche
  • ½ taza de agua
  • 6 cucharadas de aceite
  • 1½ tazas de queso parmesano rallado
  • 1 taza de queso mozzarella rallado
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas de sal

Preparación

  • Precalentar el horno a 200°C (400°F).
  • Combinar la leche, el agua, el aceite y la sal en una cacerola y llevar a ebullición a fuego medio-alto.
  • Agregar la harina de tapioca al recipiente de una batidora y, una vez que la mezcla de leche hierva, verterla sobre la harina.
  • Encender la batidora y mezclar bien. La textura será pegajosa.
  • Con la batidora todavía encendida, agregar los huevos, uno a la vez. Pensará que no se unen, ya que la mezcla de harina de tapioca es muy pegajosa, pero espere porque lo harán.
  • Una vez que los huevos estén incorporados, agregar el queso, poco a poco, hasta que esté completamente mezclado. La masa se supone que es suave y pegajosa. Sin embargo, si le preocupa que sea demasiado líquida, agregue más harina de tapioca. Pero no exagere o su pan de queso le quedará duro.
  • Para dar forma a las bolas, humedecer las manos con agua fría y, con una cuchara, extraer un poco de la masa para darle forma de pelotas, un poco más pequeñas que las de golf.
  • Colocar las bolas en una bandeja para hornear cubierta con papel pergamino y llevarla al hornor.
  • Hornea de 15 a 20 minutos o hasta que estén dorados. ¡Servirlos calientes!

 

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